Por ley mujer debe dejar que su hija, producto de una violación, tenga que una relación con su padre, el violador

Por: Laura Ricaurte

En Colombia, las mujeres son protegidas por la ley cuando son violadas, pero esta noticia me dejo super triste. Una mujer en Estados Unidos, es obligada por ley a compartir la custodia de su hija con su padre, el hombre que la violó.

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Así fue como se sintió Noemí, de 18 años, cuando supo que no tenía otra opción que entregarle su pequeña hija, una bebé todavía, al hombre condenado por abusar de ella.

La niña fue concebida durante la violación y las leyes de Nebraska sobre los derechos de los padres la obligaron a aceptar la orden de la corte según la cual el hombre puede visitar a su hija.

Para Noemí, quien pidió a CNN que no utilizara su apellido para proteger su privacidad, eso significa poner en peligro a la persona que más ama en su vida.

LEE: Violan, empalan y queman a una mujer en Colombia

Su peor miedo es que la niña “resulte lastimada o algo malo le pase”, según le dijo Noemí a Lisa Ling, de CNN. “No puedo decir qué le hará a mi hija”.

La historia de Noemí no es atípica. En todo Estados Unidos hay leyes estatales que no protegen a las mujeres que quedan embarazadas por culpa de una violación para que no deban compartir a sus hijos con los hombres que abusaron sexualmente de ellas.

Un problema común

No existe un registro de estadísticas exactas, pero se estima que cada año se producen entre 17.000 y 32.000 embarazos por causa de violaciones en Estados Unidos, de acuerdo con la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales.

Entre el 32% y el 50% de las víctimas tienen a sus hijos, según varios estudios.

Entre 5.000 y 16.000 mujeres estarían en riesgo de caer en ese limbo legal cada año, según esos cálculos, dependiendo de donde vivan y del lugar donde haya ocurrido el ataque.

‘Forzada a criar con él’

En el caso de Noemí, esta pesadilla del mundo real no solo es aterradora sino frustrante. El establecimiento de las visitas entre su atacante y la niña se ha convertido en un problema emocional para su vida diaria.

“Ahora tengo que escribirle mensajes de texto o de correo electrónico al hombre que me violó, para dejar a mi hija con alguien en quien no confío. Me veo forzada a criar con él y a verlo una vez por semana… para hablar con él de las actividades escolares de mi hija y de su salud”, dice, casi al borde del llanto.

“Creo que estoy atrapada en esta situación porque es el estado el que le da ese derecho y no hay nada que pueda hacer”.

En el 2011 Noemí era, en sus propias palabras, una estudiante de bachillerato “muy ingenua” con un trabajo de medio tiempo en un restaurante de comidas rápidas en Norfolk, Nebraska. “No tenía idea de lo que realmente era el sexo. Era tan inexperta”, cuenta.

Una noche, después de que cambiara el turno en el restaurante, un compañero de trabajo la invitó a su casa y la violó, dice Noemí.

Tras descubrir que estaba embarazada, Noemí consideró abortar, por un corto periodo de tiempo. “Pero después de que fui al doctor y escuché sus latidos del corazón, fue muy difícil decir que no quería tener esa hija. No es su culpa que haya sido concebida en una violación”.

Su atacante fue acusado por abuso sexual en primer grado pero pudo alegar para que finalmente lo condenaran por un delito menor: abuso sexual en tercer grado.

Según las leyes de Nebraska, el hombre no tendría derechos como padre si hubiera sido condenado por abuso sexual en primer grado.

Cuando Noemí solicitó al estado asistencia médica para su hija tuvo que dar el nombre del padre y el estado pidió que él ayudara en su manutención.

Cinco meses después de que naciera la niña, el hombre pidió establecer un calendario de visitas para ver a su hija biológica. Finalmente, el atacante obtuvo el derecho de visitar a su hija, sin ninguna supervisión, por unas pocas horas durante los fines de semana y dos martes cada mes. Aunque la idea la horrorizada, realmente Noemí no tenía más opción que aceptar.

El problema de la condena

De todos los 50 estados del país, así como el Distrito de Columbia, menos de la mitad tienen leyes que suprimen los derechos de crianza de los violadores, sin necesidad de una condena. En algunos de esos estados, al hombre que abusó de Noemí le hubieran prohibido visitar a su hija si ante la corte se presenta “evidencia clara y convincente” de la violación y sin que sea necesaria una condena por abuso sexual en primer grado.

El problema es que las violaciones no suelen ser ante la policía y eso implica que haya pocas condenas por ese hecho. El 19% de las mujeres mayores de 18 años que fueron violadas denuncian el hecho ante las autoridades, según el Instituto Nacional de Justicia. Solo el 37% de las violaciones reportadas terminan en un proceso penal y, de esos casos, cerca del 46% resultan en una condena.

Todo este desastre legal está anclado en leyes que fueron escritas hace más de 50 años, aseguran los expertos. En ese entonces, la sociedad no reconocía legalmente los derechos de los padres para niños que nacieran de una madre que no estuviera casada, dice Katherine Tennyson, juez del condado Multnomah, en Oregon, y presidenta del Concejo Nacional de Jueces Infantiles y de Familia.

“Es decir, tradicionalmente las leyes no han tenido en cuenta la forma en que un hijo es concebido”, dice Tennyson.

La abogada Shauna Prewitt, que también resultó embarazada por una violación y decidió tener y criar a su hijo, cree que la sociedad ha creado un “prototipo sesgado de que todas las embarazadas durante un abuso sexual odian a sus hijos”.

Este punto de vista le ha dado impulso a la teoría de que esas mujeres prefieren el aborto o entregar sus hijos en adopción, lo que obviamente haría que el concepto de crianza conjunta fuera innecesario.

Todo esto, dicen los expertos, ha hecho que el siglo XXI tenga una enorme desconexión entre las leyes de custodia y las leyes sobre las violaciones y los abusos sexuales.

El próximo año, Noemí planea testificar ante los legisladores de Nebraska, pues cree que las leyes deben protegerla a ella y a miles de madres más que no quieren criar a sus hijos con los hombres que las violaron. Ya está preparando su testimonio y espera cambiar la ley a su favor.

¿Existe un escenario en el que un condenado por violación que haya cumplido su castigo y demostrado, genuinamente, que se ha reformado, tenga la oportunidad de ser padre?

Es una pregunta muy difícil, opina Tennyson. “Aunque cada uno quisiera tener una ley que funcione para cada situación, eso no siempre es posible”. Algunas veces la solución “no está en la ley misma sino en los corazones de los padres involucrados”.

Para Prewitt es importante tener en cuenta el impacto que la crianza conjunta tendrá en la madre, quien siempre se verá confrontada al trauma de su violación. “Realmente tiene un efecto muy negativo en las mujeres. Las hace más vulnerables para caer en la adicción al alcohol, les impide mantener un trabajo”, explica.

(CNN) – Atrapada en un mal sueño.

Mujer fue empalada y quemada en Buga, Valle del Cauca

Por: Laura Ricaurte

Este es otro caso que me deja sin palabras, una mujer de 44 años fue víctima de una violación absurda y posteriormente golpeada, empalada y quemada en casi todo su cuerpo. Por fortuna sobrevivió, pero no puedo que creer que casos como este sigan pasando día tras día, no hay motivo para realizar semejante atrocidad contra alguien, sea mujer u hombre.

Noticia El Espectado

Era la tarde del pasado 6 de noviembre, cuando Dora Lilian Gálvez se encontraba pintando su casa y haciéndole una que otra remodelación y, sin saber cómo, no fue vista el resto de la tarde hasta el siguiente día en horas de la mañana cuando fue hallado su cuerpo aún con vida con brutales signos de violencia que ni las autoridades podían creer.

En extrañas circunstancias, Dora fue abusada sexualmente y golpeada hasta casi ocasionarle la muerte al interior de su propia casa, asegura la hermana de la víctima Francy Elena Gálvez, pues en las paredes estaban los rastros del sufrimiento por el que tuvo que pasar Dora.

“Aparte de abuso sexual hubo empalamiento, no sé sabe, pero el agresor entró y la golpeó y todo sucedió en la casa porque las marcas de sangre de sus manos que hay en la pared y las de sus chanclas en las escaleras evidencian que fue agredida ahí”, relató a Noticias Caracol Francy.

Para mayor dolor de la familia, el sujeto que atacó a Dora además de golpearla y abusar de ella, quemó su cuerpo en grandes proporciones.

Mientras Dora se debate entre la vida y la muerte en la unidad de cuidados intensivos del Hospital San José de Buga, las autoridades adelantan las investigaciones para dar con el paradero del responsable de este brutal ataque.

“Exigimos que se tomen las medidas de seguridad para su familia y que ojalá capturen pronto a esa persona”, manifestó Julián Latorre, alcalde del municipio.

Este escabroso caso recuerda el sucedido en Bogotá con Rosa Elvira Celyy que conmocionó a todo el país. Fue hallada muerta en el Parque Nacional luego de que Javier Velasco la violara, apuñalara y, en un gesto de inclemencia, le introdujera ramas por el ano y la vagina hasta destruir sus intestinos y órganos pélvicos. Ella aguantó unas cuantas horas hasta que llegó la ambulancia a auxiliarla y fue en la clínica donde finalmente murió. Velasco Valenzuela aceptó su responsabilidad en los delitos de homicidio agravado, tortura y acceso carnal violento y fue condenado a 48 años de prisión.

Actualmente se encuentra en vigencia una ley en su nombre, sancionada por el presidente Juan Manuel Santos en julio de 2015. La Ley Rosa Elvira castiga el feminicidio (asesinar a una mujer sólo por su condición de mujer) y por medio de esta norma se fortalecieron las penas en contra de los ataques a las mujeres aumentando las penas entre los 20 y 50 años de prisión.

Rebaja de 20 a 3 años de pena a hombre que quemó a su esposa

Por: Laura Ricaurte

Cuando leí esta noticia me sentí demasiado ofendida y con rabia. Sucedió en Marruecos, se trata de una mujer que discutió con su esposo y por ende, él le pego y luego la quemo por encima y como resultado quedo en silla de ruedas. Como resultado del juicio le dieron una pena de 20 años, pero luego se la rebajaron a 3 años porque consideraron que no fue tan grave.

Un juez en el Tribunal de Apelación de Kenitra, a unos 45 kilómetros al norte de Rabat, rebajó una pena de 20 años de cárcel hasta los tres años contra un hombre que quemó a su esposa y le causó una minusvalía, según informó hoy el diario Assabah.

El juez también rebajó considerablemente la multa (de 800.000 dirhams a 2.000, equivalentes a 200 euros) al esposo, ex alcalde de una población de la región.

El rotativo explicó que el tribunal de Apelación revisó los cargos de “intento de asesinato deliberado y comisión de actos brutales” que le valieron la pena en primera instancia y lo condenó simplemente por “violencia conyugal”.

La sentencia causó el asombro y conmoción entre los asistentes en la audiencia entre algunos familiares de la víctima que se desmayaron al escucharla, según relata el diario.

Los hechos ocurrieron hace dos semanas cuando la esposa protagonizó una pelea con el marido tras acusarlo de infidelidad.

En respuesta, el esposo la golpeó hasta que se desmayó y le quemó la parte superior del cuerpo. Como resultado de los golpes, el marido le causó una minusvalía que le obliga a usar una silla de ruedas.

El pasado mes de julio, la ministra de Solidaridad y la Mujer, Basima Hakkaui, lamentó que la violencia de género está adquiriendo en Marruecos “dimensiones muy preocupantes y graves”.

Hakkaui afirmó que la violencia física sigue siendo la forma de agresión más alta en Marruecos en comparación con los otros tipos de violencia, y afecta especialmente a las mujeres de edades de entre 18 y 45 años.

‘Agradece que usó un condón’: la respuesta de una revista a una víctima de violación

Por: Laura Ricaurte

Me parece increíble que hoy en día la gente busque defender o justificar los actos de violencia sexual de una manera tan ilógica e irracional. Este articulo me causo demasiada rabia y sentimientos encontrados, pues habla de una revista que en una columna de consejos le dice a una mujer que fue violada que debía agradecer que su agresor utilizó un condón el momento de violarla.

 

Una revista adolescente está bajo fuego en Singapur por publicar una columna de consejo en la que le decía a mujer joven que dijo que había sido violada por un amigo varón que debería estar agradecida porque él se había puesto un condón.

En respuesta a una pregunta de un lectora, la columna “Querida Kelly” en la edición de noviembre de Teenage, dijo que la lectora había actuado “como una chica recorrida”.

Esto desató la indignación en las redes sociales pues muchos estaban furiosos de que a la presunta víctima se le hubiera culpado por la violación.

La chica que pidió consejo escribió en su carta:”Planeé quedarme con un chico que conocí … Estaba tan emocionada y me sentía tan adulta … Cuando llegué, tenía un regalo esperándome … Me agarró y me besó. Yo me aparté”.

Después de una larga velada que incluyó una cena “romántica”, la autora de la carta, que no dio su nombre real, dijo que “había bebido demasiado” y no pudo resistirse a lo que estaba haciendo hombre no identificado, que incluía “caricias y besos … y me desvestía”.

Ella afirma que no puede recordar lo que pasó después, pero se despertó al día siguiente desnuda en la cama junto al hombre en cuestión, quien dijo, de acuerdo con el artículo: “¡Wow! No sabía que eras virgen, querida”.

En la respuesta, ‘Dear Kelly’ dice que la culpa de las acciones de su amigo fue de ella.

“Agradece que usó un condón”

“Desafortunadamente, le diste todas las señales de que eras una jugadora dispuesta … No lo culpo por pensar que no eras virgen. Actuaste como una chica recorrida”, dice la columna.

Kelly añadió: “… no puedo evitar preguntarme cómo una estudiante de podría ser tan ingenua? … Se supone que sepas qué sucede cuando una chica acepta quedarse en la casa de un chico cuando están solos”.

Y concluyó con esto: “Puedes estar agradecida de que usó un condón …”

El fuerte áspero del consejo provocó indignación en Twitter y Facebook y críticas contra ‘Dear Kelly’.

“Querida Kelly, lamento haber confiado ingenuamente en tu columna en Teenage y leerla religiosamente cuando era adolescente, porque ahora sé que toleras avergonzar a las mujeres y víctimas”, dijo la usuaria de Facebook Yi Tsing Pekyj.

Teenage se disculpó por la columna este viernes, publicando una declaración de Kelly Chopard, una maestra que ha estado escribiendo la columna desde 1996, según la revista.

“Me disculpo sinceramente si mi respuesta a ‘Violada después de mentirle a mamá’ pareció ser dura y que ‘culpaba a la víctima’. Por favor, créanme cuando digo que siento profundamente a los adolescentes que son vulnerables y a menudo “ingenuos” como subrayé, más de una vez, en mi respuesta en este caso “, dice la declaración de Chopard.

“Tengo que adoptar un tono particular para asegurarme de que la lectora no se involucre de nuevo en una conducta de riesgo, y esto también tiene como objetivo advertir a los lectores de las consecuencias que deben enfrentar si se involucran en comportamientos arriesgados”, agregó.

Cuando fue contactada por CNN, la revista no respondió inmediatamente a una solicitud de comentario.

La Asociación de Mujeres para la Acción y la Investigación (AWARE) en Singapur dijo en una declaración que la agresión sexual ocurre porque el autor decide no tener en cuenta el consentimiento y no a causa de la decisión tomada por la víctima.

“En lugar de reprender y juzgar a las víctimas de agresión sexual, se debe enviar el mensaje claro de que la violación y la agresión sexual nunca es culpa de la víctima, y animarlos a buscar apoyo y ayuda”, dijo AWARE.

NoticiaCNN

“Un chimpancé en tacones”: la publicación en Facebook sobre Michelle Obama que causó indignación en EE.UU.

http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-37991470

En este tipo de publicaciones se evidencia la manera en que en la mayoría de los casos, las actitudes patriarcales y racistas van de la mano. Generalizar la idea de ser mujer por usar tacones y relacionar el color de piel con un estereotipo hiriente de animal, destacan el racismo patriarcal de nuestra sociedad