El exilio de la homosexualidad en el Porfiriato

“Sé quien eres y di lo que sientes, porque a los que les molesta no importan, y a los que importan no les molesta”.
Dr. Seuss

Imagina tener que callar lo que sientes, vivir con el temor de que la gente que te rodea se entere de que te gusta alguien del mismo género y por ello tener  miedo de burlas y  agresiones físicas. Y aunque esto es  algo que mucha gente sufre actualmente, en el último siglo la sociedad se ha transformado, tanto que en algunas partes del mundo el matrimonio igualitario es permitido, pero no siempre fue así.

 

Hubo una época en la que no era común «salir del clóset» y a quien vivía abiertamente esas preferencias se le llamaba pollodandy o lagartijo. Corrían los años en que Porfirio Díaz  gobernaba el país y en esa época se decía que México había entrado a la modernidad; a pesar de ello la sociedad era represiva y había temas —como la homosexualidad— que no debían hablarse, pues quien tenía esa «condición» era tratado como un enfermo.

La homosexualidad en el Porfiriato

 

Algunos de los castigos que recibían los homosexuales cuando se volvían «notorios» —así nombraban a los travestis y a los que ejercían la prostitución— era llevarlos a la cárcel, asilos o manicomios, pero a los que «disimulaban» sus preferencias al contraer matrimonio y tener hijos se les respetaba.

Tal fue el caso del yerno de Don Porfirio, Ignacio de la Torre, quien desde que se casó con Amada Díaz llevaba una doble vida.


El Baile de los 41

La noche del 18 de noviembre de 1901, una serie de carruajes arribaba a una lujosa casa en la colonia Tabacalera. El sonido de la orquesta y la constante llegada de parejas hizo que un policía se acercara a las ventanas del lugar, donde descubriría que había hombres vestidos de mujer.

El gendarme decidió dar aviso a la comandancia para recibir el apoyo de otros oficiales y realizar una redada. Cuando los invitados se dieron cuenta de la presencia de los policías, trataron de huir por las azoteas de las residencias cercanas. Esa noche se arrestó a 42 hombres.

A la mañana siguiente, los periódicos El Diario del Hogar El Universal escribían en sus titulares «Baile de señores solos» y «Baile de afeminados». Según las notas, varios de los involucrados eran miembros de importantes familias y por ello no se habían revelado los nombres.

Incluso el afamado caricaturista José Guadalupe Posada documentó el hecho con un grabado en el que recreaba el baile y al pie de la foto se leía: «Aquí están los maricones. Muy chulos y coquetones».

La homosexualidad en el Porfiriato

En la información de los siguientes días se realizó una corrección al número de implicados, pasando de 42 a 41, por ello la gente comenzó a especular si el invitado número 42 era el yerno de Porfirio Díaz; hay versiones que dicen que el mandatario mandó desaparecer todos los papeles que tuvieran que ver con la redada.

Las consecuencias del baile

En el interior de la familia Díaz todos supieron que Ignacio de la Torre había sido uno de los asistentes pero jamás se volvió a hablar del tema. Con el tiempo se develaron otros nombres y sus consecuencias iban desde el rechazo familiar hasta el exilio. Tal fue el caso de Antonio Adalid —ahijado del emperador Maximiliano—, quien fue desheredado y desconocido por su padre, por lo que decidió huir a San Francisco.

A los que no tuvieron la suerte de ser ayudados por las influencias de su familia, se les impuso como castigo barrer las calles aledañas a la comisaría y a la estación de trenes de Buenavista. Días después fueron llevados a Yucatán para realizar trabajos forzados.

De los 41 hubo anécdotas, obras de teatro y canciones.
Fue así como el número se convirtió en un tabú y a partir de ese momento ni en el ejército ni en los batallones se utilizaba, saltándose del 40 al 42.

Han pasado más de cien años desde esa noche y la sociedad se ha transformado poco a poco; en noviembre del 2015 la Ciudad de México se unió a la lista de urbes amigables con la diversidad sexual. Es cierto que aún falta mucho camino por recorrer, pero el silencio ya no es una opción y los prejuicios son el primer enemigo a vencer.

La homosexualidad en el Porfiriato

– Tomado de : http://culturacolectiva.com/el-exilio-de-la-homosexualidad-en-el-porfiriato/#sthash.nlAji8xo.dpuf

Natalia Isaza Bayona.

Cod.201224507

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